Sobre la terapia gestalt

El creador de la terapia Gestalt fue Fritz Perls. Está encuadrada dentro del movimiento de la psicología humanista o de desarrollo del potencial humano, y comparte con este movimiento la visión del que ser humano tiende a su autorrealización, con recursos saludables para su desarrollo óptimo en el aquí y ahora. La terapia Gestalt se asienta sobre tres pilares básicos: la atención en el presente, el desarrollo de la conciencia y la responsabilidad.
-El presente: nada ocurre sino ahora, el pasado ya no existe y el futuro aún no es. En gestalt intentamos evitar todo lo que no se desarrolla en el presente; incluso si el conflicto que aparece hace referencia al pasado o al futuro, traemos este material al aquí y ahora porque solo en el presente se puede resolver dicho conflicto e integrarlo. El aquí y ahora significa crecimiento y maduración.
-El desarrollo de la conciencia: estamos ante la esencia de la terapia gestalt el darse cuenta, tomar conciencia o percatarse; también tiene connotaciones de estar alerta y atento, como actitud de estar despierto, no como esfuerzo voluntarioso; el darse cuenta es más difuso que la atención, implica una percepción relajada. Es el proceso de estar en contacto con la situación más importante en el campo del individuo.
-La responsabilidad: no es un deber, es un hecho. Somos responsables de nosotros mismos lo queramos o no. La terapia gestalt acentúa la conciencia de esta realidad, invitando a la persona que se responsabilice de lo que está haciendo, evitando, deseando, inhibiendo etc.

La Terapia Gestalt y el desarrollo del potencial del individuo

Apoya la espontaneidad al control; la experiencia, a la evitación de lo molesto y doloroso; el sentir, a la intelectualización;

Evita todo lo que no se desarrolla en el presente incluso si el conflicto hace referencia al pasado o al futuro, traemos este material al “aquí y ahora“, porque solo en el presente se puede llevar a cabo la integración.

Para eso es necesario estar en “contacto” con lo que sucede, desarrollando y abriendo la percepción de las sensaciones corporales y los sentimientos. Rehabilita la expresión de la emoción y del cuerpo.

Favorece la ampliación de conciencia a través del “darse cuenta“, donde la persona comprende de una manera más profunda sobre su manera de estar en la vida.

Permite que asuntos inconclusos del pasado se actualicen en el aquí y ahora y puedan cerrarse.

Favorece el surgimiento de una actitud de “aceptación” de lo que es y de lo que soy.

Promueve el desarrollo del “autoapoyo“, proceso por el cual las personas pueden encontrar sus propios recursos y soluciones a partir de sus darse cuenta, del desarrollo de mayor conciencia, de hacerse “responsables” y del despliegue de sus potencialidades.

Favorece un contacto auténtico con los demás, así como la creatividad en el contacto del organismo con el ambiente.

Nos ayuda a comprender los mecanismos que nos llevan a conductas repetitivas e insatisfactorias.

Nos permite experimentar cómo interrumpimos satisfacer nuestras necesidades.

Nos ayuda a encontrar nuevas soluciones, a ser responsables, conscientes, presentes. Es decir, a rescatar nuestro poder.